Mostrando entradas con la etiqueta Reseñas. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Reseñas. Mostrar todas las entradas

La poesía de Nora Alarcón: reseña de Malvas (Casa Tomada, 2013)

Promotora cultural, guionista y, sobre todo, poeta. Nora Alarcón es una de las voces que se va consolidando, con autenticidad y firmeza,  en la poesía peruana hecha por mujeres (no hablaremos desde la óptica de la poesía de género, por supuesto). Nació  en Ayacucho  en 1967, estudió Cine y  Periodismo; cofundó, además,  la revista del Taller de Poesía de la universidad Nacional Mayor de San Marcos  en el 2009. 

Su carrera literaria es vasta y viene acompañada de  logros notorios, pues ha sido primera mención de honor en el Concurso Internacional de Poesía  Grito de Mujer 2012 (Trujillo, Perú), Primer Puesto en el VIII Festival de Compositores José María Arguedas (Ayacucho, 2011), por mencionar algunos; además ha participado en festivales internacionales de poesía en Berlín, Madrid, Barcelona y en el II Festival Internacional de Poesía de Lima (II FIPLima 2013).

LA POESÍA COMO UN ACTO DE INSUBORDINACIÓN Y COMO ACTO DE CREACIÓN: MALABRIGO DE TABARÉ RAMOS


La poesía se puede concebir de muchas maneras; pero sobre todo –hay cierto consenso en ello– se puede entender de dos maneras: como un acto de creación y como un acto de habla, esto es, como un discurso cuya característica primordial es su intencionalidad. Como discurso, es un texto creado intencionalmente y es un texto que dice algo, pero de una forma estética; es decir, artificiosa, literaria. 

La poesía es un acto en sí mismo. Es un acto de rechazo y rebeldía; es un acto de insubordinación, de resistencia, de lucha –y no se diga solo de la lucha política, social. Hablamos de lucha en el sentido más lato y más metafórico posible. También es un acto de amor y un acto de desamor. Amor por la vida, amor por el cuerpo de una mujer o de un hombre; amor por lo místico, por los espiritual… amor al fin y al cabo.





Reseña: "Viento del este, viento del oeste" de Pearl S. Buck

El alma femenina, eterna, atemporal, sin lugar específico discurre por esta novela corta como si se expandiera gracias a las palabras como los lentos ríos orientales. La historia te subyuga de inmediato: mujeres educadas bajo la sombra milenaria del poder masculino en una sociedad china fragmentada por los desconcertantes usos de la nueva generación, que se rebela contra el pasado. Damas silenciosas, frágiles, etéreas como el arroz que se vence ante los vientos de la invencible modernidad. Dudosas entre el amor o el deber, entre el futuro o la tradición que las ha mutilado. 
Me conmovió este libro. Me entristecen los pies anormalmente pequeños de Kwei-lan (la joven y aristócrata protagonista) que han sido vendados desde niña para ser admirados por su futuro marido chino; pero este, educado en EEUU, los considerará feos y deformes. Gran novela de Pearl S. Buck, primera mujer en ganar el Premio Nobel de Literatura, aunque, este dato, estoy seguro y permitan la ironía, no desmerece su legado.

Reseña: "Historia de los egipcios" de Isaac Asimov


Todos conocemos al Asimov novelista, genial creador del universo de las fundaciones e imperios estelares; Trantor, Hari Seldon y las matemáticas que predicen el futuro a escala galáctica de miles de años. Esas novelas que sedujeron nuestra imaginación adolescente  también  nos llevó a considerarlo tal como lo describen las contratapas de sus libros: químico, escritor y divulgador científico, algo friki y ruso de nacimiento. Todo lo que era ciencia no le era ajeno tal como otros grandes como Carl Sagan o Stephen Hawking.
Pero existe otro Asimov, otro cuya curiosidad inacabable lo llevó más allá de sus intereses habituales y lo acerca hacia la Historiografía puntualmente,  y este pequeño libro así lo atestigua. (dicho sea de paso, el autor publicó unos veinte textos más sobre historia de la Humanidad, temas que lo atraían, por cierto).
Historia de los egipcios es un panorama entretenido sobre esa milenaria cultura. Claro, ameno, directo, con información precisa y rigurosa nos sumergimos en el pasado, desde los orígenes míticos hasta sus últimos rezagos de esplendor.  Excelente lectura para este fin de semana.

La maldición de Odón. Realidad mágica y realidad fantástica


Luis Alberto Medina Huamaní
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Universidad Nacional Federico Villareal

Éfer Soto Común (San Antonio de Pichiu, Huancavelica), es un joven narrador huancavelicano que ya cuenta en su haber con dos títulos publicados dentro del género narrativo: El retorno de la semilla (2010) y La maldición de Odón (2012). Lo conocí  hace poco más de un año,  en la XVI edición de la Feria Internacional del Libro-Lima. La amistad nació desde el primer encuentro; para entonces Éfer tenía bajo el brazo su primera publicación: El retorno a la semilla, un libro que agrupa un conjunto de relatos  juveniles de referente más o menos neourbano.
Esta vez, casi un año después, nos ha sorprendido gratamente con su segundo título: La maldición de Odón (2012), texto del cual me ocuparé en seguida. .
 Iniciaré esta disertación caracterizando desde el punto de vista formal y temático este nuevo  libro narrativo. La maldición de Odón es   un conjunto de tres relatos (está compuesto por La maldición de Odón, que es el más extenso y el que le da nombre al libro; El sueño de Wayra  y Romance y condena) de extensión más o menos mediana, cuyo referente común es el universo andino: los tres relatos se desarrollan en la comunidad de Occoro, un pueblo rural ubicado en los andes centrales, según confesiones del propio Éfer. Los tres relatos que lo integran tienen un hilo conector que los relaciona entre sí.
La maldición de Odón ronda entre lo fantástico y lo mítico; y es  a la vez una construcción y una re-construcción que oscila entre la realidad y la ficción. Es la historia de Odón Gamboa, de padre desconocido, hijo natural de doña Rosa Gamboa, una mujer humilde, pobre, haraposa, despreciada y hostigada por el pueblo de Occoro debido a su locura; está ambientado en el siglo XX, sin más señales cronológicas. En el relato, la historicidad fuera de este contexto es poco relevante, porque la historicidad interna es única y se impone como verdaderamente importante.
Rosa Gamboa, decíamos es una mujer que no tiene parientes, vive sola en las afueras del pueblo; de pronto resulta embarazada, posiblemente producto de alguna violación o de algún tipo de relación que escapa al hombre a las fuerzas naturales.
El título de este relato resulta sugerente y  llama clara e innegablemente la atención del lector.  El nacimiento de Odón es una aberración y  es a la vez, o tal vez por esto mismo,  una maldición para Occoro y para sí mismo.  Odón por sí mismo es una aberración.
Entiéndase que la aberración es un acto o un hecho, un acontecimiento que se aparta de lo aceptado como lícito; es un desvío, una imperfección, un defecto. Odón es la maldición que recae sobre la población y es a la vez la maldición de sí mismo. Es la aberración en un pueblo acostumbrado a las cosas cotidianas del campo y sus alrededores. Es a la vez víctima del morbo de la población y de la codicia de su madre que lo utiliza como objeto de poder y lucro; y, a la vez, es un objeto de deseo lleno de pulsiones, traumas, incertidumbres y vacíos. Esta convergencia de sentidos y pulsiones traerá como consecuencia la muerte de las doncellas que caen rendidas ante la extraña belleza de Odón y su propia desaparición.  
El sueño de Wayra es el  segundo relato del libro. Replantea la tesis del patito feo  de Hans Christian Andersen  (1843) en su versión andina. Es la historia de Wayra, un caballo que nació en Occoro, en un establo de animales de carga de la propiedad de Américo Alcalá, un comerciante solitario y de edad avanzada.  Wayra es una suerte de sujeto marginal, pues nace con una serie de “defectos” que no le corresponden a un caballo de su especie por lo cual es rechazado. En este relato se plantea la dicotomía de la pertenencia y la apertenencia, la identidad y el autoestima o el autorreconocimiento. Wayra es rechazado por los suyos debido a su “fealdad”, esto es: no ha nacido para ser un caballo para el trabajo doméstico; por ello iniciará una búsqueda de sí mismo hasta encontrarse; para ello deberá abandonar el seno materno y familiar.  Es claramente una metáfora de la niñez y adolescencia  incomprendida. Wayra bien podría ser cualquiera de nosotros. Es en resumidas cuentas, la parodia de la vida humana:  funciona como una metáfora del crecimiento del niño y del  adolescente  en tanto el ser humano sea, en términos aristotélicos, acto y potencia. Hay una lectura muy clara sobre la moral en este cuento: no importa dónde se nazca ni cómo; la clave está en que uno debe encontrarse a sí mismo hasta llegar a ser alguien o algo autodefinido, reconocido y reconocible; esto es, las ataduras y limitaciones (sociales, culturales, étnicas, económicas, etc.)  no deben ser impedimento para llegar hacia el éxito.
Desde un plano social, podría notarse la idea y el reflejo de la migración. Las ataduras de Wayra funcionan como las ataduras a las que están sujetas los campesinos: el campo, el trabajo agrario, el comercio precario, las duras condiciones de vida, etc. Y la migración hacia otros lugares más urbanos en búsqueda de mejores oportunidades: un trabajo, una profesión, mejores condiciones de vida, etc., que no se hallan en el terruño.   
Romance y condena es el tercero y último relato. Efer Soto aborda el tema del incesto en este caso; pero es la historia de un incesto  no consumado,  alimentado más bien por la maledicencia de los pobladores de Occoro. Nos encontramos ante la humilde  familia  Vilcatoma, integrada por una madre coraje, viuda, con dos hijos y una reputación que cuidar. Jerónimo es el hijo mayor y Rosaura, la menor, aún adolescente.
Jero (hipocorístico de Jerónimo) es un muchacho muy particular, posee una fuerza admirable en los brazos que lo hacen muy respetado por los pobladores y se convierte en el objeto de deseo de las mujeres: madres e hijas. En este relato se plantea una suerte de categorías propias del psicoanálisis como la represión y los impulsos o pulsiones del sujeto que desea; esto desde la perspectiva de la hermana. Rosaura es la hija que se siente atraída por el padre muerto (a quien no conoció, debido al prematuro deceso de este). Para conocer al padre, aconsejada por la curandera (el chamán en versión femenina)  intenta viajar al inframundo, como Odiseo y Eneas (por nombrar dos ejemplos) mediante una práctica muy común entre las comunidades andinas: dormir boca arriba y con las manos entrecruzadas sobre el pecho. El resultado es fallido y muy próximo al horror.
  En realidad Rosaura desea a su hermano Jero.  Las pulsiones que la llevan a intentar seducir a su hermano son alimentadas por las tormentas de la madre y lo que es un secreto a voces: toda la población cree que entre los hermanos hay una relación amorosa. La historia termina en una tragedia que el lector descubrirá al leer estas líneas llenas de suspenso y descripciones realmente notables.

Con estos relatos de La maldición de Odón, Éfer Soto explora el mundo psíquico del hombre andino desde su cosmovisión, sus traumas y su tradición oral. Lo  no  manipulado y el mundo mítico-imaginario no comprendido se convierten en motivos para revelarnos  la cotidianidad del hombre andino.  Lo maravilloso, los sucesos indecidibles;  los  fenómenos que resultan  inexplicables para la cosmovisión del hombre occidental, en La maldición... son parte de la vida cotidiana en los Andes.
En ese sentido, La maldición de Odón recoge los motivos y las tonalidades de la cultura andina:
-          Explora  la dimensión cósmica de los pueblos andinos, su realismo mágico.  
-          Explora la Realidad mítica con un fin ético y pedagógico; sin exotismos ni idealismos.
-          En la maldición de Odón, mito y realidad se unen para construir una ficción cuyo  discurso encierra una intencionalidad no explicativa como suele ocurrir en la mitología clásica, o en las obras indigenistas y neoindigenistas ( que son de corte realista),  sino una intencionalidad ética y pedagógica
-          Reivindica la tierra materna- el lugar de origen.

Finalmente, con esta publicación, Éfer Soto se muestra heredero de la vasta tradición narrativa peruana de referente andino: llámese indigenismo, neoindigenismo o narrativa andina. Hijo de los Andes (recordemos que nació en Huancavelica) y heredero natural de grandes maestros como  José María Arguedas, Ciro Alegría, Eleodoro Vargas Vicuña, Zeín Zorrilla, Oscar Colchado Lucio, Julián Pérez, Enrique Rosas Paravicino, por citar algunos.
Debemos aclarar, sin embargo, las claras diferencias entre el indigenismo o neoindigenismo  y lo andino. La  narrativa indigenista  busca reivindicar al indio, tiene como referente o universo representado al mundo indígena. En cambio, la narrativa andina, surge en el contexto de la guerra interna hacia los años ochenta y tiene como referente    al mundo andino, con su cosmovisión, los problemas sociales, la transculturación o el sincretismo cultural necesario que atraviesa  cosmovisión y su cercana convivencia contra las fuerzas de la naturaleza o las fuerzas sobrenaturales de una realidad mágica;  sin ese afán de reivindicar al indio, propio del indigenismo que ya hemos recalcado.
  
Lima, 18 de octubre de 2012.

EL INTENTO POR CONSEGUIR BELLEZA


EL INTENTO POR CONSEGUIR BELLEZA

Entrevista al Poeta Roger Santiváñez


Por Alfredo Coello Peralta.

Nunca he visto a Roger Santiváñez; no sé si desborda emoción, si tiene el don de caerle bien a la gente, si se viste de una manera que lo caracteriza… No lo sé. Lo que sí sé, y con mucha convicción, es que cada vez que me he topado con algún poema o libro suyo, toda la intemperie se reconcilia: pasa a ser una casa de versos, el único medio dentro de las letras, que se encuentra para llevar sentido al mundo.

Por eso es necesario escuchar al poeta retumbar sus cañones, por eso es necesario darse una vuelta por la obra de Santiváñez, para tratar de entendernos mediante el diálogo y dejar atrás el sentido simplista de nuestra vida y comenzar a construir imperiosamente - como la poesía de Roger - algo bello de la palabra.




                                                  Roger Santiváñez

1. ¿ Cuál fue el primer libro que motivo a Roger Santiváñez llegar a la poesía?

El primer libro que me motivó decidídamente a la poesía fue la Obra Poética Completa de César Vallejo, la edición de Moncloa (1967), un libro grandote que tenía mi papá en la biblioteca de nuestra casa en Piura. Yo había empezado a escribir poemas en 1971, estando en cuarto de secundaria, pero por impulso espontáneo, sin haber leído jamás poesía; a pesar de que mi padre me instaba constantemente a leer los libros de su biblioteca, a mi eso me interesaba un comino: yo andaba jugando pelota y después tocando rock con los patas de la esquina de mi barrio para conquistar a la chica más linda de Santa Isabel, la urba donde yo vivía. Pero de pronto –no sé porqué- empecé a escribir y un día descubrí en la mesa de noche de mi viejo el libro de Vallejo. Lo cogí y me lo llevé a mi cuarto. Y entonces se produjo la hecatombe: Vallejo me rompió el cerebro.

2. ¿Alguna influencia de poetas mayores a lo largo de tu obra?

Hablar de influencias no es tan fácil tratándose de la propia poesía de uno. Prefiero hablar de gustos. Después de Vallejo, comencé a interesarme en conocer cómo habían escrito los poetas que me antecedían. Me fascinó Bécquer en el curso de Literatura Española del colegio. También Antonio Machado, sobre todo por los Cantares de Joan Manuel Serrat. García Lorca poco después. En esa época leí una antología de poesía inglesa (Byron,Shelley,Keats) y otra de poesía española –que incluía a Darío- en los Clásicos Jackson que estaban en la biblioteca de mi padre. Cuando salí del colegio encontré en la librería Studium de Piura la famosa antología de la poesía hispanoamericana de José Olivio Jiménez. Esto fue una revelación: descubrí a Huidobro, Paz, Gorostiza, Parra y sobre todo a José Lezama Lima. Todo el verano de 1973 fue un gran banquete de aprendizaje con estos grandes maestros de nuestra poesía. Lo mismo me ocurrió con Vuelta a la otra margen la excelente muestra debida a Mirko Lauer y Abelardo Oquendo donde conocí a Eielson, Martín Adán, Moro y Westphalen.  También encargué a Lima algunos libros que me interesaban de Antonio Cisneros, Ernesto Cardenal y –fundamental- Contra natura de Rodolfo Hinostroza. En esos días empecé a leer a Baudelaire y a Rimbaud. A Bretón y los surrealistas. A Ezra Pound, T. S. Eliot y Allen Ginsberg. Cuando me trasladé a San Marcos en 1975,  mi horizonte se amplió considerablemente; tanto, que sería imposible citar a todos los poetas que uno ha leído,  disfrutado y aprendido de ellos, a lo largo de estos 40 años en la poesía.


3. ¿ Tu libro antológico, "Dolores morales" (1975 - 2005), qué marcó en tu    historia?

 Marcó un momento importante, ya que por primera vez reunía casi toda mi poesía en un solo volumen. En realidad, sólo mis dos primeros cuadernos Antes de la muerte –de 1979- y Homenaje para iniciados –de 1984- fueron cribados. Los libros posteriores van completos. Y recogí antiguos textos –publicados en revistas- no recogidos en libro, alguna plaquette, o colecciones perdidas. Lo interesante es que el Dolores pudo poner mi poesía al alcance de los jóvenes, ya que mis libros o estaban demasiado lejos en el tiempo o habían tenido una circulación restringida debido a la cortedad de sus tirajes.

4. Disculpa la pregunta repetida en muchas entrevistas: ¿cuál fue tu relación con Hora Zero?

Mi relación con Hora Zero –primeramente- fue de admiración. Yo encontré la antología Estos 13 de J. M. Oviedo (sobre la generación del 70) en el verano de 1973 en la librería Studium de Piura, cuando acababa de salir del colegio. Y fui conmovido por una fascinación adolescente frente a todo lo que significaba HZ y su poesía. Es tanto así que en las vacaciones de julio de aquel 1973, viajé a Lima en busca de HZ. Deambulé por el bar Palermo –en La Colmena-  donde según el libro de Oviedo paraban los poetas de HZ pero no encontré a nadie. Más bien, en una conferencia sobre Belli en el INC tomé contacto con dos jóvenes Gustavo Armijos y Jorge Espinoza Sánchez. Armijos me invitó a publicar en su revista La Tortuga ecuestre de la cual yo ya tenía noticias (por una columna Las peras del olmo que Oviedo publicaba en el suplemento Dominical de El Comercio) y fue así como publiqué mi primer poema en La Tortuga ecuestre # 4 en diciembre de 1973. Tenía 17 años.
Posteriormente, cuando me trasladé a seguir Literatura en San Marcos en 1975, conocí a Juan Ramírez Ruiz en la bohemia del restaurant Wony del jirón Belén, centro de Lima, donde la gente se había pasado tras la clausura del Palermo por el terremoto de octubre de 1974. Y antes, en el verano de 1974 había conocido a Jorge Pimentel, episódicamente, después del recital que dió en el INC Emilio Adolfo Westphalen tras muchos años de ausencia del Perú. También, en el verano de 1974, conocí en el Wony a Enrique Verástegui, a quien me presentó el poeta Armando Arteaga que era amigo suyo. Allí mismo conocí a Jorge Nájar, poco antes de su viaje a París donde reside hasta la actualidad. Así empezó mi relación personal con los poetas que habían sido de HZ, ya que –a la sazón- el Movimiento no existía: se había diluído en el panorama desde marzo de 1973. En 1975 conocí igualmente a Tulio Mora en el Wony, presentado por Marco Martos –mi profesor y mentor en San Marcos-  pero Tulio en esa época era ubicado como de la mancha que había publicado la revista Estación Reunida –dirigida por José Rosas Ribeyro- entre 1967-1969, o sea: antes de HZ que es de 1970.
En 1977 HZ se reunificó. Esta vez contó con la partcipación de Tulio Mora pero ya no con la de Juan Ramírez Ruiz, quien criticó con su manifiesto Palabras Urgentes (2) lo que él consideraba un simulacro del auténtico HZ (1970-1973). Yo, por mi parte, ese 1977 había fundado con Edgar O’hara una nueva agrupación denominada La Sagrada Familia. Este colectivo duró hasta abril de 1979. Entonces se produjo un intento de cohesionar a todos los poetas y artistas jóvenes que nos reclamábamos de izquierda, eso fue La Unión Libre una suerte de coordinadora que –en los hechos- nunca funcionó. En esas circunstancias fue que Jorge Pimentel nos invitó a Dalmacia Ruíz-Rosas a quien responde este cuestionario a integrarnos a Hora Zero. Invitación que aceptamos en diciembre de 1980. Participé con HZ todo el año 1981. Con HZ yo conocí la calle, su vivencia y su lenguaje; ya que mi vida había sido siempre dentro de la burbuja de la clase media acomodada y la vida académica universitaria. Eso es lo que HZ me dió a mí y a mi experiencia poética. Durante mi estadía en HZ, Juan Ramírez Ruíz me quitó el habla. Sólo cuando fundé el Movimiento Kloaka en 1982, volvió a hablarme y me dijo: “Ahora sí”.

5. Investigando me topé con otro grupo al que perteneciste: "La Sagrada Familia". ¿Cómo fue tu paso?, sé que fuiste uno de los  fundadores.

 Efectívamente, yo había conocido a Edgar O’hara en 1975 –una especie de líder de la poesía joven en ese momento-  a poco de mi arribo a Lima desde mi natal Piura. Gracias a su convocatoria toda la mancha de jóvenes poetas de San Marcos y la Católica nos reuníamos en un bar de la Plaza San Francisco en el centro de Lima. Así pasaron dos años. A comienzos de 1977 visité a Edgar en su casa de San Antonio y esa tarde decidimos fundar un nuevo grupo literario. Le pasamos la voz a los patas Luis Alberto Castillo, Enrique Sánchez Hernani ,  Mito Tumi y Guillermo Niño de Guzmán.  Ese fue el orígen de La Sagrada Familia. Este grupo funcionó muy bien hasta que la Realidad nos golpeó duramente: toda la agitación política y el descontento producido por el gobierno de Morales Bermúdez que derrocó la Revolución Peruana del general Velasco y desmontó el proceso de reformas que vivía el Perú; llegó a su  punto culminante con el gran paro nacional del 19 de Julio de 1977. Esto nos politizó de una forma vertiginosa y llevó –finalmente- a la disolución del grupo. Pero editamos 4 números de nuestra revista La Sagrada Familia y varios libros de miembros y amigos del colectivo. Para mí, fue una experiencia muy importante –se trataba de mi priner grupo poético- aunque es pertinente decir que antes –entre 1974 y 76- to había formado parte de la collera que editó la revista AUKI, con Armando Arteaga, Luis La Hoz y Oscar Aragón. De todas estas experiencias yo aprendí mucho y estaré siempre agradecido con los poetas amigos con quienes las compartí.

6.  Cuéntanos de tu poesía con respecto a tu larga estadía en el extranjero.

Respecto a mi poesía en relación a mi vida en los Estados Unidos desde hace 11 años, lo que puedo decir es que aquí he profundizado mi lectura de poesía norteamericana, centrándome en el extraordinario Ezra Pound. Por otro lado, vivir a dos cuadras de un parque a la vera del río Cooper, sur de Nueva Jersey; me ha permitido derivar buena parte de mi poesía hacia el idilio bucólico. Lo mismo que ciertas temporadas en el balneario veraniego de Ocean City, tratar de captar lo que pueda decirme el helado atlántico norte. Igual la piscina “Roberts” de mi barrio ha sido un ambiente tan suave como para componer unos Crepúsculos en estos últimos veranos aquí pasados. Finalmente, el haber tomado contacto con los poetas del Movimiento Neobarrco (entre ellos principalmente José Kozer, Eduardo Espina, Reynaldo Jiménez y Eduardo Milán) y su cálida acogida ha sido un elemento central para el desarrollo de los berruecos sudacas de mi última poesía, experimentación en el lenguaje que –en verdad- yo había empezado de manera espontánea antes de salir del Perú y tomar conocimiento de  esta nueva vanguardia de la poesía latinoamericana.

7. ¿Cómo evalúas el panorama actual de la poesía en el país?

Lo evalúo muy bien a juzgar por los distintos poetas jóvenes, grupos y/o revistas a los que yo he podido acceder, teniendo en cuenta que no resido en el Perú desde hace más de 11 años. Tiempo bastante para no estar completamente empapado de lo que ocurre en nuestro país. Pero –reitero- de lo que yo conozco (que es por supuesto inevitablemente fragmentario) tengo la mejor impresión. La tradición peruana –que parte desde Valdelomar,Vallejo y Eguren- es muy rica, de modo que con esa savia que tenemos dentro no es difícil asegurarle a nuestra poesía un futuro brillante.


8. ¿Qué es Kloaka en tu vida?

Kloaka es para mí el Movimiento poético-artístico que contribuí a fundar en los tempranos 80s. Kloaka –en mi vida- representa el período de aprendizaje de la primera juventud. La memoria de una hermandad sin límites –más allá de las desavenencias cruzadas, surgidas después entre varios de los que estuvimos implicados hace 30 años- y la plasmación de una obra que hoy en día es insoslayable en el panorama de la literatura y el arte contemporáneos en el Perú. Es también el grato recuerdo de la edad de la inocencia, cuando uno cree que puede cambiar el mundo: convertir los sueños y utopías en una realidad concreta. La historia nos va demostrando lo contrario, pero el solo hecho de haber tenido esa utopía en el corazón, nos preserva siempre de no sentirnos derrotados jamás ante las injusticias y el oprobio del sistema en que vivimos. Otra cosa importante: Kloaka fue un taller de poesía, una interrelación y vivo intercambio de pareceres que mutuamente nos ayudaba al mejor logro de nuestra creación. Una cohesión colectiva que –quiza- uno necesita cuando empieza a escribir, y ya después proseguir el camino –en solitario- hacia la construcción de su obra personal.

9. ¿Y treinta años después?

30 años después, Kloaka es la memoria de aquella rebeldía. Y la obra individual de sus ex-miembros, aliados y/o simpatizantes, cuyos logros están a la vista.

10. ¿Qué planes tiene Roger Santiváñez mirando al 2013? ¿Qué esperamos de su obra?

Tengo un nuevo libro de poemas terminado cuyo título es Virtú. Y actualmente estoy en el proceso de composición de otro nuevo recién empezado. De mi obra sólo puede esperarase el intento por conseguir belleza, que es –a fin de cuentas- el propósito de la poesía.


Muchas Gracias.

Roger Santiváñez

3 de agosto de 2012. A las verdes márgenes del Cooper River, sur de Nueva Jersey.

POOL MUÑOZ VILLANUEVA. Amores, inquilinos y perversiones. Lima: Editorial Casatomada. 186 pág. Año 2011 - RESEÑA.


Luis Alberto Medina Huamaní
Universidad Nacional Mayor de San Marcos
Universidad Nacional Federico Villarreal

    1
Pool Muñoz Villanueva (Guadalupito, La Libertad, 1981) nos ha entregado su primera obra narrativa: Amores, inquilinos y perversiones que, heredera de las grandes obras de carácter realista en la literatura peruana y universal, es la radiografía de una sociedad invisible: aquella que existe manifiestamente, pero que ninguno o pocos quieren ver y aceptar.


El título o paratexto de la obra narrativa que hoy tengo el honor de presentar y comentar, es un acierto que hay que felicitar al autor. Los tres significantes  que lo componen (amores, inquilinos y perversiones) connotan significados que se correlacionan estrechamente con el eje temático de la obra.


Así, el significante “amores” hace referencia al amor, pero no al amor romántico, idealista y perfecto, sino al amor perverso, al amor contradictorio, al amor que ha llegado a convertirse en  desamor. El morfema que denota la idea de pluralidad (amor-ES), precisamente alude a esa complejidad irrepetible de sentimientos intensos, complejos, diversos,  del ser humano que -partiendo de su propia insuficiencia, de sus propias insatisfacciones y fracasos- necesita y busca el encuentro y la unión con otro ser. Entonces, el amor, para el autor de esta obra narrativa,  no es solo ese sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo, sino una tendencia constante a la unión afectiva, sexual y perversa con el otro, principalmente desde la perspectiva del hombre. 


El inquilino, en sentido estricto, es una persona que ha tomado una casa o parte de ella para habitarla. En sentido más profundo, digamos en sentido literario, connota la enajenación, como una forma de desposesión, privación, desesperanza por algo o  de algo, por un lado; y por otro lado, como una manera de apartarse de algo o de alguien. En este sentido, los protagonistas de Amores, inquilinos y perversiones, son, literalmente, “inquilinos”. En este último caso, son inquilinos de la vida, del amor, del mundo. Viven enajenados, apartados de la sociedad a la cual pertenecen, con los sueños y los anhelos ya perdidos sin más remedio que vivir el día a día, pero con ese insufrible sentimiento de fracaso, frustración y mediocridad.  Las ideas hasta aquí expuestas se refuerzan con el tercer significante que compone el título, “perversiones”: esta  expresión connota lo perverso, lo insano, lo vicioso.

2
Aristóteles decía que la poesía es mímesis, y que la mímesis es imitación;  es la representación de las personas y de los objetos como mejores, iguales o peores.  La mímesis,  en su sentido más amplio y contemporáneo, explica la génesis del idealismo, del realismo y el irrealismo. Mímesis es también todo lo imaginado, todo lo inventado, como una representación artística, original y creativa de la realidad. En tal sentido, una obra literaria es un discurso que representa, que crea o recrea un referente real o imaginado, un universo narrativo cuyos protagonistas, por lo general, son seres imaginados, pero sobre todo, moldeados de acuerdo a ciertos patrones culturales, sociales, sicológicos de una sociedad a la cual representan y pertenecen… y  el escritor es un intermediario entre el hombre y la realidad que lo rodea. 


Pool Muñoz Villanueva, conocedor de esta condición que caracteriza al escritor, con un estilo realista y un buen manejo del lenguaje culto y coloquial, y un excelente manejo de las técnicas narrativas modernas, como los diálogos directos, el uso del flash-back, el flujo de la conciencia, la narración paralela y el estilo de narración cinematográfica,  nos demuestra que es un testigo de su generación, de su tiempo y nos entrega historias cargadas de realismo que el lector no podrá eludir. 
Las acciones de los relatos aquí  narrados fluctúan entre la gran ciudad y  el terruño desde donde han migrado sus protagonistas para buscar mejores condiciones de vida: estudios, trabajo, amores, oportunidades… Cada cuento que conforma esta magnífica entrega,  son cuadros de la vida cotidiana, íntima o familiar.  Con estas historias, Pool Muñoz, heredero de un vasto acervo literario de la narrativa peruana y latinoamericana, interpela al lector, quien  sentirá esa extraña sensación de estar leyendo  la historia de alguna persona conocida: el vecino, el inquilino de al lado, el familiar o la suya propia.


Pool Muñoz representa bien la realidad del hombre actual en esta gran ciudad llamada Lima. Conoce bien las pasiones más intensas y oscuras del hombre, el deseo sexual como una forma de perversión, el fracaso y el sentimiento de frustración frente a la realidad.


Tal es el caso de  “Celular phone entre Wilson y 28 de julio”, que es el título del primer cuento. Es la historia de Eugenio Bardales, un abogado de origen provinciano, “un hombre cobarde, fracasado y solterón”, que es acosado por los recuerdos del pasado, por las marcas sicológicas que dejan en un hombre las experiencias de la infancia o la juventud, esas malditas imágenes de los amores del pasado, pero sobre todas las cosas: esas sensación insufrible, insuperable de fracaso; en términos freudianos, son esas manifestaciones del inconsciente. ¿Cómo hacerle frente?, pues  llamando a alguien para desahogar las angustias y las   experiencias traumáticas del pasado que marcan la personalidad del hombre en el futuro.


En “El rito”, estamos frente a una narración paralela, con estilo cinematográfico. La escena principal, es un aula de clases. Donde el docente practica un peculiar estilo de comprensión lectora o  “La convivencia”, que  es la historia del fracaso de una vida de pareja. El amor de la juventud, llena de vigorosidad, de cosas hermosas, de sueños y promesas de matrimonio, de pronto, es una actividad rutinaria: todas esas cosas bellas que en la juventud alimentaron al amor, ahora pertenecen al pasado, y la historia real, actual es insoportable. Un hombre mediocre, sin oficio seguro ni fijo, una mujer  desesperada, casi abnegada, que finalmente se libera del yugo machista y de la convivencia ya inaceptable, asesinando al marido y huyendo de su destino. Este desenlace ese connota des hechos particulares: por un lado es una liberación del yugo machista del marido, que aporta poco a la vida en común, y por otro lado, es el inicio de una vida fugitiva, insegura, inevitable. 


“La patética historia del señor Cotrina”,  es  la historia de un periodista que siente el fracaso en carne propia, que vive solo, sin pareja, sin hijos, que visita los burdeles del centro de lima y siente repulsión por su propia persona. “Llámame” es un grito desesperado de atención, de comunicación y sociabilización de una mujer joven que vive sola en el mundo que habita, en una ciudad cada vez más caótica e indiferente a sus habitantes que son como invisibles… Mayra Campos, la protagonista, marca al 105 e intenta desahogar sus penas hablante con un empleado del escuadrón de emergencia… como el lector estará sospechando: esta es una historia casi fantástica, pero sumamente verosímil.


 Para finalizar, y a modo de conclusión, hay una correlación entre cada uno de los cuentos que componen este volumen: todos sus personajes comparten las marcas indelebles que les deja la sociedad en la que vive: todos son víctimas de la época que les ha tocado vivir. Todos ellos pertenecen a la Lima que acoge a una sociedad posmoderna: la angustia, la desesperación, la desesperanza, la frustración,  la soledad… son los monstruos poskafkianos que los persiguen; además de una buena dosis de violencia soterrada o evidente, pero también lo sarcástico, lo vicioso, lo perverso y el humor negro.

Añadiré que Pool Muñoz Villanueva nos entrega Amores inquilinos y perversiones, su primera obra narrativa que consta de 16 cuentos  e incursiona en la narrativa peruana con mucha fuerza y talento propio.  Estoy de acuerdo con los editores de Casatomada, que han señalado con buen tino, que este volumen “combina con acierto una dosis peligrosa de violencia, humor negro, sarcasmo y emoción” y,  sin lugar a dudas, Pool Muñoz Villanueva, “es un testigo de su tiempo y que cada una de las historias que el lector leerá en este volumen, es una radiografía hermosamente cruda de la sociedad que vivimos”.

Lima, 02 de marzo de 2012.